NORUEGA. PARTE I: OSLO

Casi todos los viajes se programan en invierno. No sé si el frío incita a soñar, pero planeamos el viaje a Noruega en pleno mes de enero. ¿A Noruega en junio? ¡Con el frío que vais a pasar! Pues sí, los países nórdicos hay que visitarlos con fresquito. No frío, que aquí la que escribe se marchó a Helsinki un mes de Noviembre y aún recuerda el tour que hizo por las cafeterías de la ciudad. Pero en junio ya hace más sol, los días son más largos y aún puede verse el deshielo y la nieve.. Así que allá que fuimos.

Nos decidimos por un viaje organizado, con la empresa Politours. Es difícil ver por tu cuenta tantos lugares en tan poco tiempo, apenas una semana, y recorrer tanta distancia. Fue un acierto elegir la época (tercera semana de junio), ya que aún había nieve y al haber comenzado el deshielo, las cascadas eran impresionantes.  El tiempo fue bueno un par de días, los primeros, para animarnos a empezar. Después el dios Odín decidió que era suficiente y nos envió un poquito de frío noruego el resto de días.

DIA 1. OSLO.

Llegamos un sábado a media mañana a la capital noruega, con buen tiempo y muchas ganas de salir a pasear por la ciudad. Nosotros, y todos los oslenses. Nos decidimos por visitar el Castillo de Oslo, que no tenía mucha afluencia, algo que nos sorprendió, ya que el paseo es precioso y el castillo está muy bien restaurado. La razón hay que buscarla en el deporte rey, que celebraba la Eurocopa esos días y se retransmitían los partidos en pantallas en el puerto.

Y después a ver el puerto y su nuevo barrio, repleto de restaurantes de todo tipo y lleno de edificios modernos.

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Aquí anochece tarde en verano, así que tras pasear toda la tarde, decidimos acostarnos pronto para afrontar con fuerzas el madrugón.

DIA 2. OSLO: PARQUE VIGELAND Y MUSEO DE LOS BARCOS VIKINGOS.

Hoy nos tocaba una visita panorámica por la capital noruega. El Ayuntamiento, Palacio Real, la Opera… todo a la carrera y en una ciudad desierta (por algo era domingo y muy temprano).

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El puerto estará en obras unos años hasta que terminen varios museos… Habrá que volver, ¿no?

 

Hasta llegar al Parque Vigeland. Un parque lleno de esculturas humanas en granito que representa el ciclo vital. Las esculturas de niños y el famoso monolito son espectaculares por su sencillez. Más que pasear, es inevitable no parar de hacer fotografías.

Y allí nos dimos cuenta que nuestra guía en Oslo, Sara,  había aparecido en el programa “Madrileños por el Mundo” esa misma semana. ¡Qué casualidad!

Después tocaba visitar el Museo de los Barcos Vikingos. Y no un sólo barco hay allí precisamente, sino que hay varios expuestos, encontrados en distintos lugares del país, lo que da idea de lo desarrollada que estaba la navegación. No en vano, es un país lleno de fiordos.

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 Y tras ver los barcos, comenzamos la ruta. Un autobús lleno de parejas y familias con las que conviviríamos unos días y recorreríamos un frío y bonito país. Niebla, lluvia, agua y muchos cafés nos esperaban.

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2 comentarios en “NORUEGA. PARTE I: OSLO

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