FLORENCIA, UN VIAJE DESAFIANDO A STENDHAL.

Hace unos meses, decidí aprovechar unos días libres y viajar a Florencia. La primera visita había sido muy rápida, dentro de un tour por toda Italia hace ya años. La ciudad me encantó, pero tenía tantas cosas que ver, y yo tan poco tiempo… que este año me animé.

Tenía planeado visitar los lugares más relevantes y alguno más de la Toscana, así que compré antes de viajar la tarjeta “Firenze Card” que incluye entrada “prioritaria” a 72 monumentos en 72 horas. En mi caso, sí que compensaba la compra, ya que tenía planeado visitar muchos lugares (no los 72, por supuesto) y al sumar precios de entradas, me salía rentable. Pero también deben recordar mi afición al madrugón para que entiendan cómo pude realizar tantas visitas… y la costumbre de llevar una libreta con todos los horarios apuntados y un mapa.

Me alojé en un hotel cerca de la estación Santa María Novella, una de las principales de la ciudad. Lo mejor su ubicación, en pleno centro, lo que reduce al mínimo el tiempo de traslados

Dia 1. Comienza el Síndrome de Stendhal.

Tras recoger en la Basílica de Santa María Novella la “Firenze Card”, entré a visitar este famoso templo. Aquí se encuentra la Capilla Tornabuoni, con los frescos de Ghirlandaio, maestro de Miguel Angel, y que se encuentra enterrado aquí.

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Y qué me dicen de este Púlpito. En esta maravilla escultórica de Brunelleschi, la Inquisición acusó por primera vez a Galileo al contrariar la teoría imperante de Copérnico. Quién imagina hoy la ciencia sin esta aportación (son los planetas los que giran alrededor del Sol)… Encontrar estas anécdotas es lo que más me gusta de viajar; por mucho que indagues desde casa, siempre hay cosas que te sorprenden.

Tras ésto, me encaminé a la Basílica de San Lorenzo, donde se encuentra la Capilla y Biblioteca Médici. Esta Basílica entra en la lista de imprescindibles de todo aquél al que le guste el Arte. Fué encargada por Cosme de Médici al gran Brunelleschi, y dentro se encuentra la luminosa Biblioteca diseñada por Miguel Angel (realizada por Ammannati), por la que vale la pena pasear. Sobre todo porque tras ella se esconde una exposición de códices realmente maravillosos… Ahora todo lo vemos en pantallas, Excel y PDF, pero antes estudiaban en grandes libros con magníficas ilustraciones.

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Y de allí a la Capilla de los Príncipes y la Sacristía Nueva. Pueden admirar aquí el genio de Miguel Angel, y explicarse cómo la Piedad del Vaticano es una de las esculturas más admiradas… aunque Miguel Angel aún me sorprendería mucho más días después.

Y tras mirar tanto hacia arriba, no podía evitar disfrutar también de la gastronomía italiana.. ¡un gelato para coger fuerzas para lo que estaba por venir!

La Galeria Uffizi es una de las pinacotecas importantes del mundo. El edificio fue diseñado por Vasari en 1.560, y reconstruido en 1.993 tras un atentado. Está siempre rodeado de filas de visitantes, pero yo tenía acceso prioritario y no esperé ni cinco minutos.

Este museo es inabarcable en un día o dos … así que hay que desistir de verlo entero en unas pocas horas. Afortunadamente, al vivir cerca de museos como el Museo del Prado y Museo Thyssen, tengo el privilegio de ver grandes obras cerca de casa, y disfrutar de  exposiciones temporales sobre pintores famosos. Por lo que planifiqué la visita en torno a obras muy conocidas y otras de artistas italianos que pocas veces concurren en Madrid.

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La Primavera, de Botticelli (1.481)

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El Nacimiento de Venus, de Botticelli (1.484)

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Madonna, (1.485) de Filippo Lippi, discípulo de Masaccio al que conocía poco y que me conquistó en este viaje.

Después de unas (pocas) horas aquí, entre codazos de turistas para sacar la mejor foto, tocaba comer cerquita del Puente Vecchio.

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Este puente tan fotografiado fué construido en 1.345, y durante décadas no tuvo cubierta. Ha sido reconstruido en varias ocasiones a lo largo de su historia, y en 1.565, Vasari ideó por orden de Cosme de Médici, el Corredor Vasariano; este Corredor es la cubierta del puente y une el Palacio Pitti y el Palacio Vecchio atravesando casas, iglesias, puentes y hasta la Galería Uffizi. Y 30 años después, los carniceros que allí ejercían fueron sustituidos por los joyeros que hoy ocupan el puente. Y para rematar, fué el único puente  florentino que los alemanes no destruyeron en su huida en 1.944, dicen que por orden de Hitler.

Tras comer tenía la intención de subir al mirador de la Piazza Michelangelo, pero de camino se me ocurrió pasear hasta la Iglesia Santa María del Carmen, donde se encuentra la Capilla Brancacci, llamada “La Capilla Sixtina del Primer Renacimiento”, donde se encuentran las pinturas de Masaccio. Aún no entiendo cómo todo este arte no se convierte en decorado de alguna película.. ¿imaginan filmar aquí?

Y para acabar el día, una genial puesta de sol sobre Florencia, algo cansada, para qué voy a engañarles, … pero eso se quita descansando y cargando la batería de la cámara.

 

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